Descripción del Blog

En esta página encontrará el encabezado con imágenes referentes a la ecología, debajo las publicaciones y en el margen derecho un buscador dentro del blog, botones de las redes sociales sociales, controles para ampliar o reducir el tamaño de letra, un formulario de contacto, luego las publicaciones más vistas, una caja de texto para suscribirse ingresarlo tu dirección de correo electrónico, una encuesta mensual que nos gustaría que respondas, las etiquetas para encontrar más fácil las publicaciones que te interesan y por último el contador de visitas al pie. Gracias por visitarnos!
La distribución de la página tiene el título, introducción, varias noticias y en el margen derecho encontrará una encuesta mensual que puede responder, los gadget para compartir nuestro sitio en las distintas redes sociales y un contador de visitas al pie.
Mostrando entradas con la etiqueta sostenibilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sostenibilidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Alimentación Ecológica

La elección de una alimentación ecológica es la adopción de un estilo de vida más saludable, y a su vez un mayor respeto por la naturaleza, aunque no todo en ella es idílico, pues se trata de un modelo alimentario alternativo, al menos hoy por hoy, lo que supone un sinfín de problemas a la hora de encontrar alimentos, sobre todo si además intentamos conseguirlos a buen precio.

En efecto, la alimentación ecológica engloba mucho más que la simple elección de algunos productos aislados de tipo bio, incluso incluyendo la certificación. Para que una dieta pueda considerarse ecológica, la gran mayoría de sus ingredientes han de serlo, desde la sal o el agua hasta la carne, frutas y verduras.

Se trata de un estilo de vida que idealmente abarca desde los mismos alimentos hasta su huella de carbono o, por ejemplo, la forma en la que los adquirimos, pues los envases de los alimentos a menudo son doblemente perjudiciales por resultar contaminantes y ser nocivos para la salud a consecuencia de sus componentes tóxicos.




Imagen de Verduras Organicas


Ventajas e inconvenientes


Sus precios prohibitivos o, si se quiere decir de otro modo, su mayor precio frente al de los alimentos convencionales, hacen que resulten caros. Son muchas las razones que lo hacen lógico, desde una menor productividad a consecuencia de una menor demanda, hasta los mayores costes de producción o, cómo no, su venta como producto gourmet.

Como hemos apuntado anteriormente, la dificultad para encontrar distintos productos en un mismo establecimiento hace que sea problemático hacer una compra unitaria, con el lógico inconveniente.

Imagen de Alimentos Organicos envasados en frescos de vidrio


Sin embargo, también hay muchas ventajas que hacen de la alimentación ecológica una opción diez para una alimentación más saludable y, de algún modo, no tan cara como pueda parecer.
Ello es así gracias al mayor componente nutritivo de los alimentos ecológicos, según concluye un reciente estudio publicado en la revista British Journal of Nutrition que presentó “pruebas abrumadoras” de ello, intentando dar por zanjado el eterno debate de la diferencia entre la alimentación tradicional y la bio.

Este estudio dejó patente que la agricultura ecológica era más beneficiosa para la salud, pues los productos orgánicos tienen más antioxidantes, menos pesticidas y tóxicos, ni utilizar transgénicos. Su conclusión es clara: el tipo de agricultura es decisivo si buscamos un producto más o menos saludable.


Imagen de Verduras, frutas, pollo y panificacion de origen organico

En definitiva, los cultivos orgánicos permiten obtener hasta un 69 por ciento más de compuestos antioxidantes, preventivos de enfermedades cardíacas, cáncer y otras patologías, señala el estudio. Y, desde un punto de vista práctico, mirando el bolsillo, resultan económicos si consideramos que nos permiten incorporar mayor cantidad de antioxidantes en la dieta sin tener que consumir calorías extra, gracias a esa mayor aportación de sustancias beneficiosas.

Un planeta más verde

Por otra parte, una alimentación ecológica ayuda al planeta, es decir, supone un valioso gesto en pro de la sostenibilidad, tanto en lo que respecta a la conservación de los recursos como a un menor despilfarro energético y de materias primas, lo que se traduce en una menor polución.
Además, no podemos dejar de mencionar esa parte más respetuosa con los animales, desde los que viven en libertad, -ya que colaboramos en la conservación de su hábitat-, hasta de los mismos animales de granja.

En este punto, un alimento ecológico puede ser sinónimo de mejores condiciones de vida para vacas lecheras o, por ejemplo, para las gallinas ponedoras, pues la normativa obliga a tomar una serie de medidas para que no estén hacinados, salgan al aire libre y tengan una alimentación orgánica.
Ilustracion de una Granja con pollo, vaca y cerdito


Del mismo modo, la agricultura ecológica emplea pesticidas químicos de forma mínima o incluso prescinde de ellos, y ello también beneficia al entorno en el que se encuentran los campos. Una interesante ventaja o beneficio está relacionado con la población de polinizadores, cuyas poblaciones están tremendamente afectadas a consecuencia de la agricultura tradicional.
Por contra, cuando la agricultura es ecológica, se crea un ecosistema eco-amigable, que finalmente no sólo respeta a abejas y demás polinizadores, sino a todo el ecosistema, pues no olvidemos que éstos son elementos clave de la cadena alimentaria.

Alimentación ecológica y vegetariana

Aunque la alimentación ecológica a menudo se asocia con un estilo de vida vegetariano, esto no tiene por que ser así. No necesariamente, al menos. Además de que el veganismo es un mundo muy amplio y heterogéneo, en realidad son dos cosas distintas.

Por lo tanto, aunque ser vegetariano suele significar ser ecológico, no toda alimentación ecológica es vegetariana, y ésta no es tampoco una fase superior, a la que haya que tender. Simplemente, se trata de una opción más.


Imagen de vegetales y verduras dispuestas de manera que representan una vaca

Es cierto que no puede negarse que un vegetariano contribuye especialmente al cuidado del planeta, ya sea vegetariano puro o un flexitariano, -su variedad más lithg-, e incluso a la sostenibilidad y al futuro de la humanidad, pues consumen poca o nada de carne, y ello es un factor fundamental contra la inseguridad alimentaria a nivel mundial.

Sin embargo, la alimentación ecológica es una cuestión distinta, referida fundamentalmente a un modelo alimentario que busca la calidad, la diversidad y consumir menos alimentos pero de mayor calidad sin que ello signifique atentar contra el planeta. Utopía en estado puro, pero que ya empieza a hacerse realidad.

Todo ello, dentro de un marco de sostenibilidad que aboga por un mundo mejor, incluyendo también un esquema de producción que tienda hacia un comercio justo, que respete tanto el entorno como al trabajador. En un futuro, quizá también se evolucione hacia el respeto a los animales de granja, si bien hoy por hoy es un asunto de minorías. Tiempo al tiempo…


Podes encontrar muchas recetas saludables en Los Vegetales en tu Plato.

En la próxima publicación les contamos 10 Consejos para un Entorno de Trabajo agradable. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Huella Ecológica - ¿Qué significa?

Imagen de Huellas de 2 pies


La huella ecológica es el indicador que sirve pare medir el impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.
Indicador es la medida que sirve para informar sobre la evolución de un determinado sistema. Los indicadores pueden medir las señales de forma cuantitativa o cualitativa. Su finalidad es aportar datos de la realidad de forma simple y clara.
Sostenibilidad es el nombre que se utiliza para definir el delicado equilibrio entre la productividad prolongada a lo largo del tiempo y el mantenimiento de la biodiversidad. Para medir el grado de sostenibilidad se utilizan distintos tipos de indicadores. Cada uno de ellos incide en un aspecto determinado sobre el medio ambiente, como por ejemplo, su estado, o evolución ante las medidas adoptadas.

Indicadores estado: Se encargan de medir los niveles de vegetación, desertización, cantidad de terrenos aptos para el cultivo, etc.– Indicadores respuesta: Miden los porcentajes de bosques sometidos a regulación, zonas protegidas, etc.
Por tanto los indicadores de sostenibilidad son herramientas que se utilizan para informar de la situación y evolución del medioambiente, ver como la actuación humana impacta en ella y buscar soluciones.
Indicadores impulso: Sirven para medir el grado y la intensidad de la tala de árboles en los bosques o la emisión de gases nocivos como el óxido de azufre o nitrógeno.

Se precisan grandes extensiones de cultivos para atender las necesidades básicas de la población. Esto provoca una degeneración del suelo, la paulatina desaparición de la biodiversidad y el ecosistema y la dependencia de sistemas de locomoción mecánicos ya que las distancias se vuelven mayores. Esta necesidad a su vez provoca que cada vez tengamos mayor dependencia de los derivados del petróleo y los combustibles de origen fósil.
Todo ello deja tras de sí lo que se conoce como huella ecológica que cada vez aumenta más y resulta más patente. Cualquier acción por mínima que sea, impacta de una u otra forma sobre el ecosistema.

En octubre de 2010, la red global de medición de la huella ecológica (Global Footprint Network) presentó el último informe elaborado a partir de los datos obtenidos en 2007, y sus conclusiones muestran una tendencia consistente y alarmante: se confirma un crecimiento continuo de la presión sobre los recursos biológicos.



¿Cómo se calcula la huella ecológica?
Realizar los cálculos del impacto ambiental que cada uno de nosotros provocamos de forma individual no es una tarea fácil. Sin embargo existen aproximaciones y métodos para realizar los cálculos de manera más o menos aproximada.
– Número de hectáreas que se necesitan para urbanizar
– Número de hectáreas que se necesitan para la producción alimentaria
– Número de hectáreas que se necesitan para procesar la cantidad de dióxido de carbono que emitimos
– Superficie marítima que se precisa para obtener pescado
La huella ecológica sería el resultado de la suma de estas variables y se expresa en hectáreas por habitante y año. Para realizar el cálculo se siguen dos pasos primordiales.

Se mide el consumo aparente a través de la siguiente ecuación:

Consumo = P (Producción) – E (Exportación) + I (Importación)

Se transforma el consumo aparente en superficie productiva en base a la siguiente ecuación:

Huella ecológica = C (Consumo) / P (Productividad)



De la comparación de ambos valores para una región determinada se deduce que si la huella ecológica es mayor que la biocapacidad, se genera un "déficit ecológico". Esto determina que tal exceso de consumo es posible a costa de utilizar recursos de otros territorios o en detrimento de las generaciones futuras.

A nivel mundial, el mayor porcentaje de la huella ecológica proviene del área boscosa necesaria para absorber las emisiones de dióxido de carbono, siendo éste de 53%, seguido por el área necesaria para cultivos con el 22%. Es de resaltar que los países considerados desarrollados poseen mayor incidencia sobre la huella de carbono, mientras que los países en vías de desarrollo lo hacen sobre la huella de cultivos. A su vez, la mitad de la biocapacidad mundial se concentra en ocho países, siendo Brasil el de mayor porcentaje con el 14.4%, seguido por China con 11%. No obstante, la huella ecológica de China supera su biocapacidad en un 100%, es decir, su déficit ecológico es exponencialmente mayor a su capacidad de renovación de los recursos naturales.

La biocapacidad total de Argentina es de 7.5 gHa por persona, ocupando el noveno lugar a nivel mundial, con el 2.5% de la biocapacidad total. La huella ecológica nacional se estima en 2.6 gHa por persona, representada en un 31% por la huella de cultivos y un 29% de área boscosa necesaria para absorber el dióxido de carbono emitido. Estos porcentajes señalan que la huella ecológica nacional alcanza en un 35% de la biocapacidad, por ende “financia ecológicamente” a aquellos países que se encuentran en déficit. 


Consejos para reducir la huella ecológica

– Consume con moderación. Las compras compulsivas hacen que aumente la presencia de residuos. Al consumir menos colaboras con el medio ambiente y además ahorrarás.
– Cambia las bombillas y electrodomésticos por otros de bajo consumo.
– No malgastes el agua. Utiliza la lavadora cuando esté llena y a la menor temperatura posible.
– El desagüe no es el lugar idóneo para arrojar el aceite usado o productos contaminantes.
– Recicla todo lo que puedas y compra papel reciclado y sin cloro para evitar el incremento de las emisiones de CO2 y la tala de árboles.
– Los productos tóxicos o peligrosos han de ser llevados al punto limpio para ser eliminados convenientemente.
– Siempre que sea posible es preferible comprar productos autóctonos. Hay que recordar ir siempre provisto de bolsas para las compras.
– Lo más adecuado, además de saludable, es caminar o utilizar la bicicleta o el transporte público como alternativa al vehículo particular. Si no hay más remedio que utilizarlo, lo más ecológico es compartirlo con otras personas para ir al trabajo o en trayectos habituales.
– Evita el uso de productos desechables como maquinillas, servilletas de papel, etc. 



Para finalizar los invito a que calculen su "huella ecológica" visitando http://www.tuhuellaecologica.org/

Allí encontrarán 4 interesantes encuestas sobre los consumos de ENERGÍA, AGUA, TRANSPORTE Y RESIDUOS. Tomense unos minutos para hacerlo porque ayuda a evaluarnos y tomar conciencia de nuestros hábitos. Además, al final de cada encuesta nos brindan un "Análisis de tu Caso" donde resaltan los buenos hábitos, objetan los malos y te brindan consejos para mejorar.

Espero que les se de utilidad...

viernes, 10 de octubre de 2014

Buenas Noticias!!! La Capa de Ozono está Recuperándose

No todo son malas noticias en torno al cuidado de nuestro planeta. Según un reciente estudio de la ONU, la capa de ozono está recuperándose después de años de abusos. Todo un logro que anima a seguir luchando para detener el calentamiento global, otro de los grandes peligros que nos amenazan.

Como es sabido, la capa de ozono es la parte de nuestra atmósfera que bloquea la luz ultravioleta emitida por el sol, y no es menos conocido que algunos productos químicos, como los clorofluorocarbonos (CFC) estaban acabando con ella. En 1987, el Protocolo de Montreal minimizó el uso de estos productos químicos que agotan el ozono mediante la prohibición de un centenar compuestos, y el resultado no ha podido ser mejor: se está revirtiendo el daño causado.


Se calcula que a finales de siglo la estratosfera estará libre de CFC, y con su ausencia, la capa de ozono se reparará de forma espontánea. Así, si el tan traído y llevado agujero de ozono que se produce sobre la Antártida alcanzó un máximo de 7 millones de kilómetros cuadrados en septiembre del año 2000, -el mismo tamaño que en 2011 y 2012-, está contrayéndose.

El estudio fue realizado por 300 científicos de distintos países para las Naciones Unidas, y publicado en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas (OMM).


Imagen Satelital de la Capa de Ozono

Recuperación en 2050

De seguirse así de bien, la recuperación total de la capa de ozono se espera a mediados de siglo.
Aunque se haya reducido drásticamente la emisión de CFC, los efectos tardan en verse, pues una vez estos gases llegan a la atmósfera tardan décadas en abandonarla, por lo que restablecer las concentraciones de ozono estratosféricos a los nivles de 1980 no será antes del 2050.

Imagen del Planeta en colores segun el calentamiento global


Además de sus beneficios sobre la capa de ozono, el Protocolo de Montreal tiene “un enorme beneficio colateral” en el detenimiento del ritmo del calentamiento global, dice David Doniger, director del departamiento ambiental de la oficina del Consejo de Defensa de Recursos Naturales en Washington. Ello es así porque los gases del Protocolo de Montreal también prohibieron una serie de gases nefastos que contribuyen a aumentar el efecto invernadero.

 
Imagen de Aerosol aplicado sobre el planeta tierra


El resultado es tremendamente significativo, pues gracias a su prohibición se ha logrado una ralentización del ritmo de calentamiento que es unas cinco veces mayor que el se hubiera conseguido con una plena aplicación del Protocolo de Kioto, cuyo objetivo no es otro que combatir el cambio climático.

Combatir el cambio climático

“Es una gran historia de éxito ambiental”, dijo el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud, un logro internacional que debería animarnos a reaccionar del mismo modo con respecto al cambio climático. “Todavía estamos a tiempo de detenerlo si demostramos el mismo nivel de urgencia y unidad”, concluyó.


Imagen Puesta del Sol sobre el mar


Sin embargo, el desafío es muy distinto. Si bien la lucha contra el aumento del agujero de la capa de ozono tiene un gran mérito, también hay que tener en cuenta que era un objetivo concreto, muy específico. Por el contario, combatir el calentamiento global implica una serie de elementos básicos, sobre los que descansa la actual economía, especialmente el uso de combustibles fósiles.
Aún así, no debe tirarse la toalla, porque en ambos casos las consecuencias son dramáticas, hasta el punto de constituir una motivación suficiente como para avanzar en el caballo de batalla actual: el logro de un acuerdo internacional vinculante. Quizá en la cumbre climática de París cambien las cosas para que no lo haga el clima…



Compartir

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More